viernes, 12 de septiembre de 2014

Políticas públicas o acciones inmediatistas



Muy a pesar de que el actual gobierno va ya por su octavo año, en el Ecuador hemos podido constatar que la práctica de la política es asunto pendular de corto plazo. Los partidos políticos o movimientos, valga decir los grupos que han accedido al poder, han volcado sus acciones a resolver lo inmediato como una exigencia basada en el clientelismo y no como las políticas que ellos mismos se plantearon en los planes de gobierno ofertados en campaña.
Luego de la última dictadura militar, las políticas públicas de los gobiernos de turno, no han sido suficientes para solucionar los graves problemas sociales como el desempleo, educación, salud, migración, violencia, narcotráfico, etc.; por el contrario, han fortalecido el sistema de dependencia que favorece a los “herederos del poder”, mientras la mayoría ve postergadas sus esperanzas de alcanzar el anhelado buen vivir, esperanzas que son ocultadas por una revolución discursiva.
Nuestros líderes y lideresas políticas deben tener claro que para buscar las alternativas de solución a los problemas sociales, es necesario evaluar la naturaleza y las características particulares de la situación concreta, y luego si establecer, las políticas públicas que se cree solucionarán o que podrían ayudar a mitigar los problemas. Pero sobre todo, deben mantener una comunicación clara, sencilla, permanente y motivar la participación ciudadana en el proceso de construcción de las políticas públicas.
La participación ciudadana debe recuperar la parte pública de la política y permitir que nuestra democracia no sea solo en las urnas, sino una democracia participativa pero ante todo propositiva que contribuya a mejorar el desempeño de los representantes políticos para que optimicen las soluciones a los problemas sociales que en definitiva son problemas públicos.
El establecimiento de las políticas públicas no debe concebirse como una tarea aislada, sino una herramienta consensuada para solucionar problemas.  El verdadero valor y efecto de la política pública está en la socialización de la misma. Claro, para ello hay que trabajar por un Estado que garantice nuestros derechos políticos y sociales.