Al escuchar las noticias de cada mañana, parecería que
existe un solo Ecuador; pero parafraseando la obra “Vosotros tenéis vuestro
Líbano y yo tengo el mío” de Gibran Kahlil, en realidad convivimos en dos
países.
Vosotros tenéis vuestro
Ecuador... y yo tengo el mío. El vuestro es el Ecuador de las tribunas, de los
directorios bancarios, de las disputas de paso y los fríos cálculos políticos
de una burguesía insaciable. El mío es el Ecuador natural en toda su belleza:
desde las aguas del Pacífico hasta los ríos profundos de la Amazonía, pasando
por el abrazo rebelde de la cordillera.
Vosotros
tenéis vuestro Ecuador con sus programas del Fondo Monetario Internacional, sus
promesas incumplidas, sus privilegios de cuna y sus repartos de la riqueza
nacional; yo tengo el mío con sus sueños intactos, sus mingas comunitarias, sus
sindicatos insurgentes y sus esperanzas sembradas con sudor en la tierra.
Vuestro
Ecuador es un enmarañado nudo de crisis que la codicia intenta profundizar. Un
mapa atrapado en titulares internacionales, saqueado por los intereses del
capital transnacional y desgarrado por la violencia que nace de las
desigualdades sociales. Vuestro Ecuador es una mezquina partida de ajedrez
entre los centros de poder oligárquico y los espejismos del oportunismo
neoliberal.
Mi
Ecuador... mi Ecuador es el agricultor que reclina la cabeza tras la dura
jornada a la sombra majestuosa del cerro o la montaña, exigiendo precio justo
para su cosecha. Mi Ecuador es la madre trabajadora que teje el futuro en la
frialdad del páramo, el artesano que moldea la identidad popular con sus manos
curtidas, el desempleado que madruga a buscar el pan diario sin más amparo que
su propia dignidad.
Vosotros
tenéis el Ecuador de las privatizaciones, de la evasión fiscal y del odio de
clase disfrazado de civismo. Yo tengo el Ecuador del pueblo plurinacional, de
los estudiantes que llenan las calles defendiendo la universidad pública, de
los obreros que construyen los cimientos de la patria sin recibir jamás el
fruto entero de su trabajo.
Vosotros
tenéis el Ecuador de las oligarquías y la burocracia, que se creen poderosas e
iluminadas, pero se muestran débiles y sumisas ante el imperialismo. Yo tengo
el Ecuador que con la dignidad heroica de quienes aman a la Patria luchan por
trabajo digno, seguridad y por transformar la historia.