jueves, 18 de septiembre de 2014

El Sumak Kawsay, en el sentido dado por los pueblos originarios


Reiteradamente en los discursos oficiales se dice que la revolución ciudadana no es una época de cambios sino un cambio de época orientado a promover las políticas públicas con la participación ciudadana para alcanzar el anhelado buen vivir.
El Buen Vivir o Sumak Kawsay en el sentido dado por los pueblos originarios, es ampliar las oportunidades para que los ciudadanos y las comunidades podamos construir la patria nueva, esa patria que garantice los derechos plasmados en la Constitución y, no solamente que busque el bienestar auspiciado por la sociedad capitalista.
Si bien las revoluciones se hacen con ciudadanos, estas no son ciudadanas sino sociales; no son discursivas sino vivenciales. Porque no sólo debe producir y distribuir bienes y servicios materiales sino también generar nuevas relaciones sociales y nuevas opciones de vida diversas del caduco paradigma capitalista posesivo e individualista.
Una revolución social implica ir más allá de la reacción ante los problemas inmediatos por graves que estos sean. Por ejemplo, el problema de los precios -y no solamente del transporte urbano- no está en que estos se aumenten o no; hay que tener claro que con las reglas de la economía capitalista, es imposible lograr un sistema de precios justos.
La revolución social implica la confrontación entre los intereses de las clases hegemónicas y de los trabajadores, implica una lucha contra el dominio del mercado capitalista. La revolución social no es un nicho dentro del sistema capitalista, sino el cambio de su contexto.
La revolución ciudadana o al menos el cambio de época debe ser la convergencia flexible de las organizaciones sociales, en torno a los aprendizajes aún dispersos de la diversidad de experiencias de lucha popular en contra del desarrollo desigual y excluyente que impactan con dureza en los sectores más pobres.
Si el objetivo de la revolución ciudadana aun es la búsqueda del estado de bienestar, quizá esté caminando hacia allá; pero si es el sumak kausay y la construcción de una sociedad soberana y equitativa, no. No se puede llegar con contramarchas, persiguiendo a los trabajadores y líderes populares, menos aun criminalizando la protesta social.