viernes, 1 de mayo de 2026

Primero de Mayo: La dignidad se conquista luchando contra la miseria y represión

 “La memoria de los caídos es el combustible de la victoria final” Joaquín Gallegos Lara

La memoria histórica recuerda que el Primero de Mayo es una herida abierta que supura unidad y lucha y nos conecta con el hilo rojo de la historia. Desde los Mártires de Chicago en 1886 hasta los obreros rusos en 1917 que demostraron que el trabajador puede ser arquitecto de su destino, la lección es una sola: los derechos no se negocian, se conquistan incluso con la vida.

 

Al convertir el 1 de Mayo en “puente turístico”, Noboa busca debilitar la convocatoria obrera, y ejercer control social para evitar que el descontento masivo se tome las calles y plazas. En este 2026, la brújula de la clase obrera debe apuntar a rememorar la masacre del 15 de noviembre de 1922, cuando el Rio Guayas se convirtió en fosa común para el proletariado; y la matanza de obreros que exigían salarios justos en el ingenio Aztra en 1977. Esas luchas no deben quedar en el olvido.

Hoy, el rostro de la exclusión se maquilla con discursillos. Mientras Daniel Noboa, –fiel lacayo del imperialismo–, nos vende una “eficiencia” de tiktok, la realidad en los barrios es el hambre. El empleo adecuado es un privilegio para pocos, porque la mayoría sobrevive en la informalidad, cargando el peso de una austeridad que solo golpea al pueblo. Las promesas de “economía violeta” y trabajo híbrido son insultos para la mujer pobre que se parte la espalda en la precariedad.

Estamos ante un Estado burgués que busca precarizar la existencia de la clase trabajadora, convirtiendo derechos históricos en favores temporales para maximizar la ganancia de unos pocos a costa del hambre de las mayorías. Mientras las élites se autocondonan grandes deudas tributarias, el pueblo sigue mirando de lejos a la canasta familiar básica.

Las políticas públicas deben servir para potenciar al ser humano y no para desplazarnos a la miseria. La crisis no la puede pagar el pueblo humilde. Nos llaman “terroristas” para justificar la represión, pero el verdadero terror es la falta de empleo, el abandono escolar y la entrega de nuestro petróleo y minería a la oligarquía criolla y extranjera.

Este 1 de mayo, transformemos el descontento en organización contra el saqueo y la infamia de los verdugos. Que la voz del pueblo haga temblar al titano. Todos a las calles. ¡Viva el Primero de Mayo!