viernes, 3 de abril de 2015

Resurrección y penitencia

Hoy es oportuno releer la frase de Mario Benedetti: "el olvido está lleno de memoria", ya que al parecer muchos no entendemos la relación social de estas letras. Por ejemplo, cuando Monseñor Leónidas Proaño decidió conjugar sus predicas con la práctica cotidiana de los pobres; los poderosos oligarcas junto a la iglesia opusdiana, lo tildó de “Obispo rojo, comunista, subversivo, terrorista…”
"Me han dicho de todo y no tengo miedo a las calumnias, las amenazas, ni la muerte. Si trabajar cristianamente por la paz, la justicia y los derechos humanos de los más pobres es ser ’rojo’, ojalá que todos nos volviéramos siquiera ‘colorados’, contestó Monseñor Proaño.
En estos días de Semana Santa, en los púlpitos, en las calles y en los medios de comunicación, se escucha con fervor cristiano a los representantes religiosos y políticos hacer llamados al recogimiento, a la reconciliación y a la penitencia pública. Quizá lográsemos reflexionar, en que fortalecer la unidad y perder el miedo es tan importante como la docilidad, la obediencia, el dolor y la humildad que nos impone la iglesia y el sistema.
Mientras los ciudadanos, católicos o no, vivamos afligidos con la cabeza agachada y los ojos cerrados ante la realidad social, el gobierno de turno, nos seguirá arrebatando derechos como el que se consumará en contra de la seguridad social. Ya se anunció que “no pagará ni veinte centavos” de la deuda que el Estado mantiene con el IESS. Por el contrario, al puro estilo neoliberal, se elevará del 9,74% al 12,67 % el aporte de los trabajadores y al mismo tiempo, ampliarían de 5 a 12 años la base de cálculo y así recudir el pago de las pensiones que recibirán los futuros jubilados.
Simultánea a la aplicación de las “recomendaciones” o recetarios del FMI, BM, UE o del BIC de China, se refuerza una sistemática política de persecución selectiva a líderes populares y políticos que se oponen al martirio neoliberal. Sin embargo, la justicia no existe cuando los “revolucionarios” se involucran en actos de corrupción.
El pueblo se pregunta ¿por qué será que los predicadores de semana santa no denuncian las calamidades anticristianas? Ojalá, no haya algún acuerdo, que disponga contradecir la virtud de rebeldía con la que predicó Jesús, que castigue a quienes creemos que la “Resurrección” sólo ocurrirá si decidimos abandonar la actitud de penitentes eternos de Viernes Santo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Mejorar la participación política, tarea ciudadana.


Que las agrupaciones políticas,  llámense partidos o movimientos son la base de la democracia, que estas son las que dan estabilidad y legitimidad a los gobiernos democráticos, son simples expresiones. Desde el punto de vista gremial, se diría que las agrupaciones políticas tienen como finalidad hacerse del poder para servir a quienes dicen representar, quizá a la mayoría de ciudadanos pero no a todos. De ahí la preocupación de si tales agrupaciones podrán cumplir con eficiencia lo que ofrecen defender, aun cuando en su interior no estén organizados y peor funcione con los principios democráticos esgrimidos en sus programas.
En los últimos tiempos, se viene hablando del descrédito de la “partidocracia” por la falta de democracia interna y de renovación de cuadros con un mínimo de liderazgo, de la corrupción e inoperancia a la hora de gobernar.  Estás y otras críticas que más allá de ser ciertas, sumadas a la poca formación política, hacen que buena parte de los ecuatorianos se abstengan no solamente de los procesos electorales sino de ser parte de los partidos y movimientos políticos. Esto también explica la breve existencia de infinidad de agrupaciones locales y nacionales que responden más a intereses personales que de la comunidad.
No hace mucho, todos los partidos y movimientos políticos, a propósito de cumplir con los requisitos del Código de la Democracia, evidenciaron ser “verdaderas agencias recolectoras de firmas, votos y figuras” para su legitimización y representatividad.
Los partidos y movimientos políticos que han dejado de lado la educación, formación y promoción política de sus bases, no pueden hablar de democracia, de libertad de pensamiento, de pluralismo, peor aún invitar a la participación ciudadana si ellos mismos han excluido éstas prácticas, priorizando la “compra o pago de favores”.
Los enunciados filosóficos y contenidos programáticos -a pesar de expresarse- pasan a segundo plano o de hecho se olvidan. Pues se accede al poder, las decisiones políticas que se toman son contrarias a las ofertas de campaña porque son tomadas por los grupos de interés que a la final son quienes controlan al candidato.
Lo cierto es que la existencia de agrupaciones políticas no garantiza la democracia participativa ni la gobernabilidad en función del interés popular. La tarea de mejorar la participación política para cerrar el paso al populismo, al oportunismo y al autoritarismo corresponde a todos.

lunes, 23 de marzo de 2015

Diálogo con Jazmín: El feminismo como un camino de justicia

Cierto día, durante el recreo, "Jazmín", una alumna adolescente de 16 años, me pidió que le explicará “¿qué es ser feminista”? porque ha escuchado versiones confusas sobre el tema en las redes sociales.

Jazmín: A veces me confundo. En TikTok veo gente que dice que el feminismo es odiar a los hombres, y otras dicen que es una moda de chicas que están resentidas por algo que les pasó. ¿“Usted qué opina”?

Respuesta: Entiendo perfectamente por qué te sientes así, Jazmín. Hay mucho ruido afuera. Pero mira, ser feminista hoy no es seguir una tendencia, es entender un principio básico de justicia, la igualdad de derechos y oportunidades. Históricamente, el mundo se diseñó con reglas que daban más libertad a los hombres, dejando a las mujeres en un segundo plano. Ser feminista es reconocer que esas desigualdades aún existen, como que a las mujeres les cueste más llegar a puestos de liderazgo o que no se sientan seguras caminando solas de noche, y decidir que hay que cambiar eso.

Jazmín: Pero, ¿no cree que muchas lo hacen porque les han hecho daño? Como que su dolor las vuelve feministas.

Respuesta: Ese es un error muy común. El feminismo es una postura ética, no un trauma. Piénsalo así, si tú ves que a alguien le roban en la calle y piensas que eso es injusto, ¿necesitas que te roben a ti para creer que el robo está mal?

Jazmín: No, claro que no. Es una cuestión de valores.

Respuesta: Exacto. Con el feminismo es igual. Es una elección intelectual. No se es feminista por las cicatrices que puedes tener o que puede tener alguien, sino por los valores que se defiende. La violencia es el problema; el feminismo es la solución que ofrece una red de apoyo para entender que nada de lo que pasa es tu culpa. Nelson Mandela decía que “Nadie elige sus ideas basándose solo en sus heridas, sino en lo que quiere llegar a ser”: una persona libre y segura.

Jazmín: Entiendo. Pero, ¿qué pasa con los chicos? Siento que a veces se ponen a la defensiva, como si les estuviéramos quitando algo.

Respuesta: Es que hay que aclarar que el objetivo es el sistema, no el individuo. El feminismo critica al machismo (que es como un "software" viejo y mal instalado en la sociedad), no a los hombres como personas. De hecho, ¡ellos también se benefician! El feminismo los libera de la presión de ser "proveedores de la rudeza", que nunca lloran. Les permite ser sensibles y tener relaciones más honestas. El feminismo no busca venganza, busca justicia. Si se quisiera odio, se exigieran leyes para segregar a los hombres, y lo que se pide son leyes para que todos, hombres y mujeres sean tratados bien, que ganen lo mismo y vivir en paz.

Jazmín: Entonces, para mí, ¿qué significa ser feminista en el día a día?

Respuesta: Se traduce en acciones cotidianas y mucha empatía. Significa romper estereotipos: entender que los colores o las profesiones no tienen género. Significa respetar el consentimiento y la autonomía de los demás sobre su cuerpo. Y, sobre todo, cuestionar esas "bromas" que denigran a las mujeres. No se trata de ser mejores que ellos, sino de que tu género no determine qué tan lejos puedes llegar. Al final, Jazmín, un mundo más justo para las mujeres es también un mundo más libre para ellos. El feminismo es, en esencia, luchar por la libertad de ser quien realmente eres.