viernes, 24 de octubre de 2025

Promesas rotas y un país en crisis

“Prometieron democracia y bienestar, pero dejaron abandono, deudas e inseguridad; es hora de despertar y recuperar la dignidad” Dosere

A dos años de su mandato, Daniel Noboa ha demostrado que su proyecto político no es más que una estafa al pueblo ecuatoriano. Prometió reconstruir el país con democracia, trabajo y dignidad, pero lo que vivimos es una profunda crisis: hospitales colapsados, jóvenes sin acceso a la universidad, desempleo galopante, violencia desbordada y un Estado quebrado que no responde ni a los más básicos derechos. Lo que ha hecho Noboa es gobernar para los suyos: su familia, sus empresas y los grandes grupos económicos.

En salud, el abandono es criminal. No hay medicinas, insumos ni especialistas. Familias enteras deben pagar de su bolsillo hasta una jeringa, los análisis más básicos e incluso la alimentación de los enfermos. La educación también ha sido golpeada con saña: más de 250 mil jóvenes quedaron fuera del sistema universitario en 2025, su futuro ha sido coartado por un gobierno que solo sabe recortar y excluir. El empleo digno es una ilusión: 7 de cada 10 ecuatorianos no ganan lo suficiente ni para cubrir una canasta básica que ya supera los 900 dólares mensuales.

Mientras el pueblo se hunde, Noboa prepara su golpe maestro: una nueva Constitución hecha a la medida de los intereses económicos de su círculo cercano. El objetivo es concentrar el poder, privatizar los sectores estratégicos del país, eliminar los derechos laborales y ambientales, y garantizar privilegios para los grandes capitales. Todo bajo el disfraz de "modernización" y “responsabilidad fiscal”, cuando en realidad se trata de un saqueo legalizado.

Basta ver la agenda que impulsa: tarifas más altas para el gas y la electricidad, eliminación de subsidios, destrucción de la jubilación patronal, contratos por horas, reducción de salarios, y apertura total al capital extranjero. Su modelo económico no busca desarrollo, busca negocios privados con lo que es de todos. Y cuando dice con cinismo: “cuando ganemos la consulta no nos agarra nadie”, lo que quiere decir es que piensa aplastar cualquier resistencia y consolidar un régimen autoritario y neoliberal.

En noviembre, el pueblo ecuatoriano lo dirá fuerte y claro en las urnas: NO al saqueo disfrazado de modernización, no al autoritarismo, no al gobierno de los negocios familiares. Es momento de construir una alternativa popular que garantice seguridad, que defienda la salud pública, la educación gratuita, el trabajo digno y la soberanía nacional.

 

viernes, 17 de octubre de 2025

La represión en Otavalo y la masacre en Aztra capítulos distintos de la misma historia

   En el corazón de la provincia de Imbabura, donde florece la memoria ancestral y la rebeldía comunitaria, se libra hoy una de las batallas más feroces contra el autoritarismo neoliberal que carcome al Ecuador. Otavalo, tierra de dignidad indígena y economía solidaria, está bajo ataque. No es una metáfora; hay tanques, soldados, armas, gases y detenciones arbitrarias. La represión ya no se disfraza de diálogo. Se disfraza de “convoy humanitario”, de “seguridad nacional”, de “estado de excepción”.

 Esta ofensiva no es nueva. Hace 48 años, el 18 de octubre de 1977, la dictadura militar, presidida por el Gral. Alfredo Poveda Burbano, ejecutó la masacre de Aztra en La Troncal. Más de 100 obreros del ingenio, junto a sus familias, fueron asesinados por exigir salarios justos, contrato colectivo y participación en utilidades. La represión fue ordenada para proteger a los grupos empresariales de los Noboa, Valdez, Ponce Luque. Los trabajadores, desarmados y traicionados, fueron acribillados, mutilados, calcinados y desaparecidos. Su crimen fue organizarse y exigir lo que les correspondía por ley.

Hoy, Daniel Noboa repite el libreto de sus antecesores: reprimir, dividir, despojar. La consulta popular que impulsa no busca soluciones reales, sino legalizar el saqueo. En nombre de una falsa “seguridad”, militariza territorios, desmantela derechos laborales y colectivos, persigue a líderes sociales y profundiza el modelo de país-hacienda, donde el pueblo es visto como estorbo, no como soberano.

Otavalo, con su comercio justo, sabiduría ancestral y organización comunitaria, representa una amenaza para el modelo burgués, por eso lo atacan. Como Aztra, es símbolo de dignidad que no se arrodilla, que se informa, se organiza y resiste. La masacre de Aztra es una herida abierta que nos recuerda que la lucha obrera sigue vigente.

La represión en Otavalo y la masacre en Aztra son capítulos distintos de la misma historia: la de una clase dominante que responde con violencia a cualquier intento de transformación social. Pero también es la historia de un pueblo que no olvida, que no se doblega y que no deja de luchar.

Que sepan que cada bala que disparan contra el pueblo es un grito de dignidad que se multiplica; cada intento de borrar nuestra memoria enciende más la rebeldía. Es hora de alzar la voz. ¡No más silencio, no más miedo!

domingo, 12 de octubre de 2025

La memoria del 12 de Octubre desde la mirada de la resistencia

   El 12 de octubre de 1492 no fue un “descubrimiento”, sino el inicio de una invasión brutal. Aquel día, Cristóbal Colón llegó a tierras ya habitadas por pueblos con culturas milenarias, con sistemas de vida propios, espiritualidades profundas y armonía con la naturaleza. La llegada del imperio español trajo saqueo, exterminio y sometimiento. No hubo “diálogo entre mundos”, sino violencia, imposición por la espada y la cruz.

 

Han pasado 533 años, y todavía los grandes medios se refieren a este hecho como una hazaña gloriosa. Hablan de la “madre patria” pero encubren el genocidio indígena. Desde los sectores populares, debemos desmontar esos relatos falsos y reivindicar la verdad histórica contada desde las voces que por siglos han sido silenciadas.

Pero la historia no solo es tragedia, también es memoria de lucha. Desde 1492, nuestros pueblos no se arrodillaron sin resistir. Caciques, líderes, mujeres, comunidades enteras se levantaron para defender su territorio, su lengua, sus cosmovisiones. Esa resistencia no terminó con la colonia: hoy revive en las comunidades indígenas, en los sindicatos, en las calles y plazas.

Hoy, esa misma resistencia se expresa frente al gobierno de Daniel Noboa. Pueblos y nacionalidades, trabajadores, mujeres organizadas, jóvenes indignados se alzan ante el paquetazo neoliberal, frente al alza del precio del diésel que golpea a los más pobres. La represión, el silencio mediático y el discurso oficial no han podido frenar la voz de los que exigen justicia y dignidad.

La educación debe ser una herramienta para la liberación, no para el adoctrinamiento. Necesitamos una pedagogía crítica, como la de Paulo Freire, que enseñe a leer la realidad y a transformarla. Las escuelas deben ser espacios donde se fortalezca la memoria colectiva, la identidad de los pueblos y la organización comunitaria.

Es hora de rescatar las luchas de Atahualpa, Rumiñahui, Quisquis, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, Bosco Wisuma profesor shuar, del comunero Efraín Fueres y tantos otros, que murieron defendiendo la vida y el territorio. Que se reconozca el derecho de los pueblos a protestar contra las políticas neoliberales que destruyen su forma de vida.

Mientras Noboa revive el colonialismo con imposiciones económicas, militarización, saqueo de recursos y represión. El 12 de octubre se convierte en una jornada de memoria y lucha; de unidad y resistencia que nos llama a defender la vida, el territorio y la justicia social.

sábado, 4 de octubre de 2025

Carta al Magisterio en el Día Mundial del Docente

Compañeras y compañeros docentes, activos y jubilados: Les escribe un maestro jubilado de la provincia de Loja, pero no retirado de la lucha. Dejamos el aula, no la vocación. Seguimos enseñando, organizando y resistiendo. La causa que dio sentido a mi vida sigue viva: defender la educación pública, los derechos del magisterio y del pueblo.

Hoy, en el Día Mundial del Docente, exigimos más que homenajes: hechos. Ser docente en este país ha significado bajos salarios, falta de reconocimiento y ataques al sistema público. Pero también he vivido la fuerza del magisterio junto a la GLORIOSA UNE, la dignidad de resistir y la satisfacción de formar generaciones críticas, libres y comprometidas con un futuro mejor.

La frase de Bertolt Brecht sigue siendo nuestra bandera:

"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles"

Compañeras y compañeros: frente al gobierno neoliberal autoritario y criminalizador de la protesta, el maestro y la maestra no tiene que callar, ni arrodillarse. Quienes aún están en las aulas y los jubilados, debemos seguir en pie de lucha.

El gobierno de Daniel Noboa busca dividirnos y desmovilizarnos con represión y olvido, pero no lo logrará. Porque nuestra historia está hecha de coraje, no de silencio. La constancia es nuestra mejor arma.

A las y los Docentes activos, les digo: no están solos. A las y los jubilados, que aún no es hora de abandonar la trinchera. Que tenemos que seguir luchando, con dignidad, por nuestros derechos, por la educación y por un país más justo y soberano.

Nos UNE la defensa de nuestros derechos y de la educación pública como herramienta de justicia social. Que nada nos divida ni nos detenga, porque en esta lucha por nuestros derechos, los imprescindibles de Brecht ¡SOMOS TODOS Y TODAS!

Loja, 4 de octubre de 2025 

Rafael Riofrío Tacuri

DOCENTE JUBILADO