viernes, 23 de mayo de 2014

Urge ordenanza que reorganice el comercio ambulante



A buena parte de los y las electas en las pasadas elecciones, he oído decir que se han sacado la camiseta de sus “auspiciantes” para ponerse la de la parroquia, cantón o provincia. Me pregunto: ¿para que se la pusieron? ¡Acaso sólo para ser electos o electas! Dicen que “al pueblo no le interesa ideologías sino solución a sus problemas”. ¡Hipocresía, oportunismo o desconocimiento del quehacer político!

Que a nadie le quepa la menor duda, que todos los problemas sociales tienen tinte político tanto en las causas como en las soluciones. Uno de esos problemas políticos y desde luego sociales, son las ventas ambulantes.

Sin éxito real la administración municipal incluida la actual, ha intentado reorganizar las ventas ambulantes, cuya presencia caótica se evidencia no solamente por las cercanías de parques y centros comerciales; sino además, por la mayoría de las calles urbanas y suburbanas de la ciudad, como una afrenta del subdesarrollo, de la pobreza, pero sobre todo, de la incapacidad e incompetencia de las políticas públicas del Estado neoliberal.

Ya hay quienes, ahí sí, con tinte politiquero y a la ligera, acusan a las medidas tomadas por el Alcalde Castillo como de desproporcionadas y omnipotentes. Desde luego, la creación “futura” de mercados o la ampliación de los horarios de atención, mucho menos los desalojos violentos, no son la solución al desempleo y a la pobreza.

La anarquía en las calles no la generan sólo los vendedores ambulantes, la propiciamos también los compradores y consumidores ambulantes.

El caos lo genera la propia municipalidad al autorizar el recorrido de vehículos repartidores de productos y el funcionamiento de kioscos, ferias libres y espectáculos “artísticos” durante las “horas laborables” en pleno centro de la ciudad.

Urge por tanto, que los políticos recién electos, con su identidad política y no por componendas ni conveniencias personales, consensuen políticamente las ordenanzas que contribuyan al reordenamiento de la ciudad.