viernes, 10 de mayo de 2024

Camisetazos o transfuguismo, da igual

Para decirlo con delicadeza, la movilidad de los diputados de antaño y de los asambleístas de hoy, no es un fenómeno nuevo como tampoco es bueno o malo per se. Los camisetazos han sido una constante. Razones o pretextos sobran, que lo hacen para respaldar leyes de interés nacional o porque no quieren ser alza manos. Lo cierto es que desde 1978 al menos el 20% de diputados o asambleístas abandonaron las tiendas políticas por las que fueron electos, autodenominándose independientes o uniéndose a nuevas bancadas.


La Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional aprobó para primer debate, el proyecto de reformas a la Ley Orgánica de la Función Legislativa, en el que se propone que “el legislador que se desafilie del partido o movimiento que auspició su candidatura, perderá automáticamente el cargo”. El objetivo es poner fin al “hombre del maletín” que compra conciencias a tránsfugas que gracias a su apetito son capaces de vender el alma al diablo por “salvar la patria” y engordar sus bolsillos. Que la propuesta es polémica, lo es, pero urgen reformas.

La Asamblea Nacional durante los últimos períodos legislativos ha actuado como lo hacen los cárteles "narcocriminales", organizándose para resolver la dirección de la misma, más no para legislar a favor de resolver los grandes problemas sociales como la inseguridad, la falta de empleo. Se organizan para repartirse el pastel legislativo en busca de cuotas en la administración pública y con el fin de mejorar sus probabilidades de reelección o apuntalar sus carreras políticas.

Adherirse al partido que los llevó a ocupar un cargo político implica alinearse a sus principios filosóficos y a su propuesta política. Eso significa someterse a los mecanismos disciplinarios estatutarios del partido, que se supone conocieron a la hora de afiliarse o adherirse. Hay que decir que buena parte de los asambleístas no hubiesen ocupado sus curules porque no tienen formación política seria ni compromiso social con sus electores, sino que llegaron gracias a la compra de las candidaturas o por la “generosidad” de esos mismos partidos por falta de líderes en sus filas.

Cuando el partido está bien cohesionado, la adopción de medidas disciplinarias es casi innecesaria, pero si los mecanismos de cohesión y disciplina se rompen, lo más probable es que el resultado sean los camisetazos. Los partidos y sus asambleístas son los únicos responsables, a ellos les corresponde erradicar la compra de conciencias, evitar para siempre los camisetazos, reformando Ley Orgánica de la Función Legislativa, así como la casi obsoleta Ley Electoral o Código de la "antidemocracia".

Los camisetazos son en todo caso una distorsión del mandato popular en las urnas. Los asambleístas tránsfugas, a nombre de la regalada gana y el billete corrupto, modifican la correlación de mayorías y minorías en la Asamblea Nacional surgida de los procesos electorales.

Por eso, a la propuesta que se pierda “automáticamente el cargo”, debería agregarse la prohibición de que estos tránsfugas acostumbrados a los camisetazos no puedan postularse a la reelección.

viernes, 3 de mayo de 2024

Confieso que, gracias a ti mi vida cambió

     Por el año 1999 tuve la oportunidad de leer la obra "Cartas a quien pretende enseñar" de Paulo Freire, una obra que ofrece una visión profunda y reflexiva sobre la educación en la que Paulo Freire, aborda la importancia de una pedagogía liberadora, la relación entre el educador y el educando, y la necesidad de una praxis educativa que promueva la conciencia crítica y la transformación social; e insta a cuestionar las estructuras de poder y dominación presentes en la educación tradicional.  

En algún momento de mi actividad docente, durante un taller de actualización profesional y en mi condición de facilitador del mismo, intercambié experiencias y tareas con mis colegas, en una de ellas propuse analizar en grupos "Cartas a quien pretende enseñar", y que al final se presente, una breve carta en agradecimiento al legado de Paulo Freire. Confieso, fue una experiencia enriquecedora, una de las respuestas que abrevio enseguida, estaba llena de sentimientos encontrados, dolor, entusiasmo y compromiso:

“Queridísimo Paulo, tu legado cala muy hondo en mi corazón docente y me hace sentir que aún sigues entre nosotros. Tu visión de educación va más allá del simple hecho de aprender desde lo intelectual, sino que también desde lo social, moral y afectivo, lo que resulta fundamental para construir sujetos libres y conscientes en una sociedad que busque la constante transformación de su historia y cultura…. Te contaré un poco de mí, para que puedas entender porque tu visión cambió el rumbo de mi vida. Nací en el seno de una familia pobre, mi madre sola dedicó sus mejores años a criar a sus seis hijos, trabajó jornadas de 12 horas día a día para que nada nos faltara. Debido a las penurias, fui creciendo sin esperanzas, sin metas, sin sueños, hasta que un día llegó a mi vida una maestra diferente e inspiradora que, con sus convicciones, me cambió la vida. Seguro no le fue fácil lidiar a una estudiante rebelde y sin sueños, pero dedicó cada día de su trabajo a confiar en mí, incluso más allá de los límites; y ¿adivina qué? Lo logró”.

He allí la importancia que tiene un profesor o una profesora vanguardista en la vida de cada uno de sus estudiantes. Es indiscutible que aquella maestra plasmó la visión emancipadora de Paulo Freire en su quehacer docente, por ello logró hacerla sentir capaz y responsable de luchar por su formación, por su futuro.

En resumen, "Cartas a quien pretende enseñar" es una obra fundamental que recomiendo leerla, porque nos invita a repensar el rol de docentes y la naturaleza misma de la educación, destaca la necesidad de situar el proceso de enseñanza y aprendizaje en el contexto sociohistórico de los estudiantes, reconociendo sus realidades y luchas, proponiendo un camino hacia una pedagogía más humanizadora, inclusiva y comprometida con la transformación social, para construir una sociedad con menos injusticias e inequidades.