viernes, 26 de julio de 2024

Hernán Jaramillo Correa: Educador y Defensor de los Derechos del Magisterio

Los educadores de hoy tenemos el deber de divulgar la vida y la obra de figuras destacadas en la educación ecuatoriana, como justo homenaje y como necesidad imprescindible para entender los contextos y las esencias de su lucha en defensa de la educación y los derechos del magisterio. A continuación, me referiré a la figura del ejemplar educador lojano, el Lic. Hernán Jaramillo Correa.


Nació el 1 de enero de 1937 en la ciudad de Celica. Se casó con María Elvira Ortega Ordóñez en Julio de 1963, procreando 3 hijos: Patricio, María Esther y Pablo. Los estudios primarios los realizó en la escuela de los Hermanos Cristianos, la secundaria en el colegio Bernardo Valdivieso; en la Universidad Nacional se graduó de Licenciado en Ciencias se la Educación en el año 1969.

Como profesor se inició en el año de 1961 en la fronteriza parroquia Mangahurco. Quienes lo conocieron dicen que le gustaba el deporte, que “el joven maestro Hernán”, en muchas oportunidades dedicaba horas para enseñar a leer y a escribir a los adultos. En 1964 por sus propios méritos pasa a la escuela Miguel Riofrío. En el año 1976 es designado Supervisor Provincial de Educación, luego Jefe de Supervisión y Director Provincial de Educación. Por los años ochenta, ocupa también el cargo de Director Nacional de Educación.

Hay coincidencias entre los alumnos de diferentes generaciones, recuerdan sus clases caracterizadas por la exigencia y a la vez por su alta sensibilidad humana. Reconocen que les supo inculcar el amor al estudio, a la patria, a la justicia social. No solo se ganó el afecto, respeto y la admiración de sus alumnos, sino que, con su actitud de lucha, despertó una ardua labor para elevar la consciencia de clase de sus compañeros.

Hernán Jaramillo Correa, en el periodo 1969 – 1970 fue vicepresidente de la UNE de Loja, asumiendo como propias las causas más justas defendidas por el genuino y natural gremio de los maestros. Junto a otros maestros y maestras lojanas, funda la Cooperativa de los Educadores de Loja, de la cual fue Presidente en los años 1971 y 1972.

Durante la dictadura de Velasco Ibarra fue encarcelado por 4 días, mientras que en la dictadura de Rodríguez Lara estuvo preso durante 20 días. En ambos casos, la causa fue la defensa de la educación y su lucha por la elevación de los escuálidos salarios de los profesores.

Hernán Jaramillo Correa, en el año de 1991 decide trasladarse a la ciudad de Quito, con el propósito de brindar mejores oportunidades de estudio a sus hijos. No rompe sus vínculos docentes ni gremialistas, trabaja como profesor de primaria en varias escuelas de la capital, preside la Asociación de Directores de Escuelas de Pichincha.

Muchas fueron las virtudes en el plano profesional y humano de Hernán Jaramillo Correa, pero entre todas ellas, se resaltaron siempre, su ejemplar compromiso gremial, su altísima calidad humana y su extraordinaria modestia. En agosto del año 2011, con más de 49 años de entrega a la educación, se acoge a su merecida jubilación. Tiene 87 años y goza de buena salud.

viernes, 19 de julio de 2024

Los trabajadores contra la guerra y el genocidio

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  “Proletarios de todos los países, ¡uníos!” “No tenéis nada que perder más que vuestras cadenas”
 
 La guerra y el genocidio son dos de las mayores tragedias que puede enfrentar la humanidad. Ucrania y Palestina representan dos ejemplos dolorosos de cómo estas situaciones afectan a millones de personas. Los trabajadores son quienes mayormente han mostrado una notable solidaridad y resistencia contra la explotación y dominación ejercidas por la oligarquía criolla y por las potencias extranjeras, han sido los trabajadores a lo largo de la historia, quienes han luchado en contra del nazismo, el fascismo y el sionismo instrumentos del imperialismo.

El conflicto en Ucrania, comenzó en el año 2014 intensificándose en el 2022. Rusia justifica que defienden el territorio de Crimea anexado luego de un referendo, que lo hacen para salvar la vida de la población de habla rusa en la región. Sin duda, es porque Rusia se opone al acercamiento de Ucrania a la OTAN.

En cambio, el ejército sionista israelí, justifica que los ataques genocidas a Palestina son en respuesta a la arremetida “terrorista” el 7 de octubre de 2023 por parte del grupo Hamás. Hay que enfatizar que el ataque de Israel contra el pueblo palestino, empezó en 1967 y continúa hasta el presente, bombardeando y convirtiendo en un cementerio abierto varias ciudades en la Franja de Gaza y Cisjordania.

La guerra ha causado una catástrofe humanitaria. En Ucrania hay 14 millones de desplazados, hay más de 10 mil muertos y cerca de 18 mil heridos. Mientras que, en Palestina, el genocidio israelí ha causado la muerte de más de 35 mil palestinos, 78 mil heridos, el derrocamiento de hospitales, escuelas, universidades, mezquitas y más de dos millones de personas desplazadas dentro y fuera de Palestina.

En medio de este terrorífico escenario, gobiernos progresistas, sindicatos y organizaciones de trabajadores, organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales y políticos, universidades y medios alternativos de comunicación, han amplificado las voces de las víctimas para sensibilizar tanto a los organismos internacionales como a nuestra gente sobre las realidades de estos conflictos.

“No es una guerra, es un genocidio”, “ que cese la barbarie”, son algunas de las frases que repiten una y otra vez los trabajadores desde la más profunda indignación y el dolor en solidaridad con las causas de paz en Ucrania y Palestina, cada herida en estos pueblos es también una herida en los pueblos y nacionalidades del Ecuador. Nadie debe guardar silencio o permanecer ajeno a esta barbarie.

“Proletarios de todos los países, ¡uníos!” “No tenéis nada que perder más que vuestras cadenas”. La sentencia de Marx y Engels, nos invita a la clase trabajadora y a los pueblos a fortalecer la solidaridad y unidad para derrocar al imperialismo y al genocidio; para construir una Patria Nueva que ofrezca mejores condiciones de vida para todos.

viernes, 12 de julio de 2024

La educación, pilar para la liberación de los pueblos

“Si no te interesas en la política, la política se interesará por ti”  Noam Chomsky

Repetimos y no como una muletilla que la educación es el pilar fundamental en el desarrollo de las sociedades. A través de los siglos, ha demostrado ser una herramienta poderosa para la transformación social, económica y cultural; es decir, la educación es el arma para entender las causas de la crisis general y a la vez para fomentar el progreso colectivo y la liberación de los pueblos.

Recordemos que las políticas económicas y educativas de los gobiernos neoliberales condicionan las relaciones económico-sociales ahondando la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Paulo Freire decía que “sería ingenuo esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”.

La educación no solo proporciona conocimientos académicos, sino que también desarrolla habilidades críticas y fomenta el pensamiento independiente que dote a los individuos la capacidad para analizar, cuestionar y comprender su entorno. La UNE promueve una educación para la emancipación a través de una nueva escuela, se suscitaría la autonomía personal y colectiva, facilitando a los ciudadanos la participación activa en la vida política, económica y social para el ejercicio pleno de sus derechos.

La educación vista como un proceso de emancipación, pasa por percibir que el cambio es necesario, que hay que organizarse para actuar, ello implica un cambio en la conciencia del hombre, que comprenda que es necesario educarse y luchar; que es necesario “fortalecer su mente en cualquier momento y en cualquier lugar”. Una de las tareas más importantes de la educación para la emancipación es ofrecer a todos igualdad de oportunidades para acceder a una educación de calidad, para salir de la pobreza, en fin, para abrir las puertas hacia una vida más digna.

Suena bonito eso de un cambio curricular que promueva valores de respeto, tolerancia, reducción de conflictos. Sin embargo, ningún cambio curricular por sí solo es una solución mágica. Esto solo será posible en una patria nueva que trate a la educación no solo como un derecho humano fundamental, sino también como una herramienta esencial para la erradicación de la pobreza, exclusión, discriminación entre otros obstáculos que actualmente impiden que cerca de 300 mil niños y jóvenes estén fuera de las aulas siendo presa fácil de la delincuencia.

La educación es la herramienta más fuerte que podemos usar para cambiar al mundo”. La educación es, sin duda, el motor más poderoso para la liberación de los pueblos. Invertir en educación no es solo una responsabilidad constitucional, sino también una estrategia moral y fundamental para construir un futuro más justo, equitativo y próspero para todos.