viernes, 13 de marzo de 2026

La sumisión en Miami y el abandono en casa

La lógica de Trump es la sumisión: “si aceptas sobrevives un poco más, si resistes te aprietan, si te opones o estorbas te convierten en objetivo de intervención”

La reciente participación del presidente Daniel Noboa en la cumbre "Escudo de las Américas" en Miami ha dejado una imagen desoladora para la dignidad nacional. Mientras Donald Trump, con su habitual arrogancia, calificaba al español como un "idioma maldito" y sentenciaba que "no perdería el tiempo aprendiéndolo", la respuesta de Noboa fue el silencio cómplice. Esta actitud no es solo un desliz diplomático, sino un acto de vasallaje cultural que acepta una jerarquía donde Ecuador es un simple subordinado de una visión colonialista obsoleta.

Para Trump, la región no es un socio con voz propia, sino un terreno de "caos y matanzas" que debe ser administrado como su patio trasero. Al aceptar este discurso de "fuerza letal" y tutela militar, Noboa valida la idea de que somos incapaces de gestionar nuestra propia seguridad. Sin embargo, lo más alarmante es que esta sumisión externa tiene su contraparte interna en un autoritarismo prepotente. Noboa parece decidido a imponer el ajuste neoliberal del FMI a sangre y fuego, instalando un estado policiaco para criminalizar a quienes se oponen a su política antipopular.

Mientras el presidente se codea con la derecha continental y firma convenios con el Comando Sur para detener la influencia china, el Ecuador real se arruina. La salud pública está en terapia intensiva: el Ministerio de Salud enfrenta un déficit de 500 millones de dólares para medicinas e insumos básicos en este 2026. En el IESS, las citas se postergan meses para ser resueltas en diez minutos, mientras se pretende despedir a 1,800 profesionales médicos en medio de una crisis sanitaria. La educación no corre mejor suerte, con 50 mil docentes atrapados en los nombramientos provisionales y la infraestructura educativa desmoronándose.

Defender la soberanía lingüística es también defender los derechos sociales: las guarderías para nuestros niños, los centros gerontológicos y la atención a personas con discapacidad. Cualquier gobernante entiende que el respeto mutuo es la base de la seguridad. Al callar ante los insultos de Trump, Noboa no solo no defiende nuestra lengua, sino que confirma que su prioridad es cumplir una agenda de acatamiento mientras descuida la vida de los ecuatorianos.

No permitamos que el autoritarismo de Noboa y el desprecio de Trump hipotequen nuestro futuro. Acudamos al llamado de los trabajadores siendo parte de la protesta nacional este viernes 13 de marzo. ¡Defendamos nuestra dignidad y derechos!