viernes, 25 de septiembre de 2015

Deterioro del orden y disciplina escolar.



En los últimos tiempos, con mucha facilidad los niños y adolescentes incorporan el denominado fenómeno de la moda que nos imponen la televisión y las redes sociales. Esta influencia desigual e incontrolable llega promocionada por actores, artistas, deportistas e increíblemente por pandillas cuya acción ha sido legalizada por el miedo y por el entorno en el que actúan.

Ciertos ciudadanos, con ligereza juzgan el comportamiento social de niños y jóvenes por su vestimenta, corte del cabello o uso de aretes. Si bien, en observancia al lugar al que se asiste, no se pueden vestir inadecuadas prendas o convertir las partes de su cuerpo en murales de exposición de arte moderno. Uno de esos sitios, es la escuela, y aunque resulte difícil, en ella hay que impedir que la alienación nos gane.

A pesar de que la mayoría de estudiantes cumplen las normas que establece el código de convivencia escolar, sin duda, hay quienes intencionalmente las contravienen. Por ejemplo durante la jornada escolar, pocos, pero al fin hay estudiantes que ya se han despojado de su uniforme y han cambiado su peinado, agravándose el problema a la hora de realizar actividades extraescolares, donde son las modas callejeras las que irresponsablemente han sido incorporadas por los chicos y chicas.

Los profesores opinan que estos nuevos, insospechados e imprescindibles modales que asume la juventud, son un reflejo de las tendencias que priman en el ajeno entorno de la escuela, lo cual evidencia el incremento del irrespeto hacia las normas que complementan la formación integral del estudiante y del proceso educativo. Ante esta realidad, los padres de familia se preguntan “sí existen norman legales, por qué no hay quienes tengan la responsabilidad de hacerlas cumplir".

Aunque parezca improbable, hay padres y madres de familia, que ven esas actitudes y modismos como normales; poco se interesan por la forma en que sus hijos visten para asistir a clases e incluso hay quienes las festejan, promueven o lo que es peor, les da lo mismo que los chicos vayan con pantalones rotos intencionalmente o que las chicas usen pantalones que apenas cubran la pelvis y que las faldas y blusas parezcan haberse encogido.

Desde luego es muy preocupante, que haya directivos y profesores que finjan ser ciegos ante las violaciones del código de convivencia escolar, y así involuntariamente, se permita el deterioro del orden y la disciplina en la escuela.