viernes, 21 de marzo de 2025

24 de marzo: Asesinaro de Mons. Romero, Mártir de la justicia y voz profética de los oprimidos


Mons. Óscar Arnulfo Romero es una figura clave en la lucha por la justicia y la dignidad humana. Su compromiso con los pobres y oprimidos lo convierte en un referente de la teología de la liberación. En 2010, la ONU proclamó el 24 de marzo como el "Día Internacional del Derecho a la Verdad" en su honor, destacando su incansable defensa de los derechos humanos. Pues, en esta fecha, en 1980, fue asesinado mientras oficiaba misa en la capilla del hospital Divina Providencia, en la capital salvadoreña.

Mons. Romero denunció sin miedo la injusticia y la represión, proclamando la verdad en un contexto de encubrimiento y mentira. "La verdad está esclavizada bajo los intereses de la riqueza y el poder", afirmó. Su predicación, inspirada en el Evangelio, se convirtió en un eco de los clamores del pueblo. En sus homilías y mensajes radiales, visibilizó la voz de los pobres, quienes, sin saberlo, fueron coautores de su mensaje liberador.

Su testimonio estuvo marcado por una visión profética: denunciar el atropello a la dignidad humana, la impunidad, la corrupción y la explotación laboral. Su famosa exclamación: "¡Cese la represión!" sintetiza su lucha contra la violencia estructural. Para Mons. Romero, la verdad era inseparable de la justicia y la misericordia.

Mons. Romero fue mártir de la verdad, pionero de la memoria histórica, encarnó la lucha por la justicia enfrentando a quienes empobrecían y oprimían al pueblo. Su legado nos desafía a mantener viva la verdad como condición para humanizar el mundo. Como proclamó Jesús: "La verdad los hará libres". En esta frase, Mons. Romero encontró la razón de su martirio y la esperanza de los pueblos en lucha por su liberación.

En Monseñor Romero, el compromiso con la verdad no fue una postura abstracta, sino una opción valiente por denunciar injusticias estructurales concretas que afectaban al pueblo salvadoreño. Su voz profética incomodó a los poderosos al señalar, por ejemplo, que “la justicia es igual a las serpientes, sólo muerden a los que están descalzos”, dejando en evidencia la parcialidad del sistema judicial. Criticó con firmeza a un Gobierno cuyas reformas, según él, “de nada sirven si van teñidas con tanta sangre”. Denunció la violencia sistemática contra quienes defendían al pobre, afirmando que “la persecución contra que él se debe a eso”, lo cual probablemente selló su trágico destino.


sábado, 15 de marzo de 2025

El Campo Sacha y el eco de “El festín del petróleo”

    En 1972, Jaime Galarza Zavala publicó El festín del petróleo, una obra que se convirtió en un grito de denuncia contra la corrupción y el entreguismo de los recursos naturales del Ecuador. Por la publicación del libro Jaime Galarza, fue secuestrado, torturado y condenado a prisión por un tribunal militar. Su obra se convirtió en un símbolo de denuncia y resistencia.

El presidente Correa con el pretexto de retomar el control de varios campos petroleros, entregó el campo Auca de la misma forma que ahora Daniel Noboa pretende entregar el Campo Sacha a empresas extranjeras, disque para buscar eficiencia y atraer inversiones. Medio siglo después, Jaime Galarza en sus páginas revive los fantasmas del pasado.

A inicios de 2024, el presidente Daniel Noboa intentó asegurar su popularidad con un polémico acuerdo con la empresa china Sinopec. El gobierno condicionó la entrega del Campo Sacha a un adelanto de 1.500 millones de dólares para aliviar la crisis fiscal del país. La propuesta no se cumplió y ahora dicen que buscan nuevas alternativas. Bien por el país, porque la entrega del patrimonio nacional a intereses extranjeros era similar a lo denunciado por Galarza Zavala décadas atrás.

Sin embargo, el acuerdo nunca se concretó. Principalmente por la presión ciudadana, falta de garantías legales o conflictos diplomáticos, los fondos no llegaron y el acuerdo quedó suspendido. Este hecho evidenció la improvisación del gobierno en la gestión de los recursos naturales y la continuidad de una lógica política que prioriza negociaciones opacas y de corto plazo, en lugar de una visión soberana y sostenible de la riqueza petrolera.

El Campo Sacha, operado históricamente por Petroamazonas, ha sido utilizado como ficha de negociación política, ignorando su valor estratégico y su potencial como política energética soberana. Lo que Jaime Galarza denunció en los años 70 –la entrega de vastas áreas de la Amazonía a empresas extranjeras sin condiciones claras ni beneficios reales para el país– parece repetirse hoy, con los herederos de la vieja oligarquía.

En ese sentido, El festín del petróleo no solo es un documento histórico, sino un espejo incómodo del presente. La lucha por una verdadera soberanía energética sigue vigente, y la ciudadanía, ahora más informada, tiene el desafío de impedir que el atraco del petróleo continúe.

sábado, 8 de marzo de 2025

8 de Marzo: un llamado para enfrentar al capitalismo y al patriarcado

La lucha de las mujeres por la igualdad y el respeto a sus derechos no puede entenderse sin considerar el contexto de lucha de clases. El sistema capitalista se nutre de la opresión y explotación de la mujer, para la perpetuación de la dominación de las élites sobre el pueblo trabajador. La democracia burguesa, subordina a las mujeres no solo por su condición de género, sino también por su condición de clase, especialmente, aquellas provenientes de los sectores populares.

En Ecuador, los gobiernos en complicidad con ciertos sectores de la iglesia han obstaculizado la participación política de las mujeres, lo hacen porque una verdadera emancipación femenina atenta contra los intereses de la oligarquía. Casos como el de Rosalía Arteaga y Verónica Abad evidencian que el sistema de poder está diseñado para excluir a las mujeres del control político real, utilizándolas solo como fachada para la legitimación del orden vigente. La equidad de género no es tal si no va acompañada de un cambio estructural que incluya la toma de decisiones desde las organizaciones de base de las mujeres trabajadoras y campesinas.

La lucha feminista no puede reducirse a una mera inclusión en el sistema capitalista, pues cualquier intento de reforma sigue reproduciendo exclusión y opresión. La verdadera emancipación de la mujer exige una transformación radical de la sociedad, basada en la unidad de los sectores populares y en una conciencia de clase proletaria. Es necesario construir una plataforma unitaria que articule la lucha de las mujeres con la lucha de la clase obrera y los pueblos. Pues solo con la acción colectiva y la organización popular se podrá alcanzar la verdadera igualdad.

La historia ecuatoriana está marcada por la firmeza de mujeres como Manuela Espejo, Manuela Sáenz, Manuela Cañizares, Matilde Hidalgo, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, Rosita Paredes y muchas otras que han enfrentado la explotación y opresión capitalista.

Clara Zetkin, pionera del Día Internacional de la Mujer, cuyo legado de lucha por la justicia social y los derechos de las mujeres sigue vigente; recuerda que este 8 de marzo debe ser un reconocimiento a la lucha de la Mujer Trabajadora, Campesina y Maestra por una justicia real. Pues, la igualdad de género es un derecho a conquistar con organización y resistencia; y, no de rodillas.