viernes, 14 de octubre de 2005

¿TIENE LAS TAREAS ESCOLARES ALGÚN VALOR FORMATIVO?

“Uno no puede motivar a nadie más que a sí mismo… Si trato de "motivar" a mi niño, probablemente voy a actuar de una manera controladora. Sin embargo, he visto muchas salas de clases donde los niños se ponen tristes cuando termina el día, porque están muy entusiasmados tratando de diseñar un barco que navegue rápidamente o de escribir un poema que llame la atención del lector desde el primer verso… eso es motivación intrínseca pura”.  Álfie Kohn

Uno de los temas de mayor controversia entre los docentes, los padres de familia y los propios estudiantes, es el relacionado con las tareas escolares. Es muy común la queja de los padres de familia de que sus hijos e hijas deben permanecer períodos exagerados en el cumplimiento de las tareas, pero en otros casos se recrimina al maestro que nunca envía tareas.
Hacer tareas no tiene beneficios y extinguen la curiosidad infantil. Así de tajante es la premisa en la que se funda el libro "El mito de las tareas” de Álfie Kohn, un profesor que recorre universidades estadounidenses dictando charlas sobre educación. Enemigo de los deberes escolares, plantea que éstos producen más efectos negativos que positivos en los niños. Resalta especialmente una consecuencia: la posibilidad de que surja en los escolares una actitud negativa hacia el colegio y el aprendizaje en general.  Agrega que hay “mucha gente, a veces incluso los profesores, no entienden realmente cómo funciona el aprendizaje y no se dan cuenta de que obligar a los estudiantes a hacer ejercicios de matemáticas o de vocabulario no los lleva a pensar más en profundidad o a entender. Lo único que hace es generar comportamientos automáticos”.
(...) "Si el tiempo está bien utilizado en la escuela, la tarea debe ser poca y, además, estar muy bien pensada para cumplir con una finalidad específica, ya que muchas veces en la propia escuela se pierde tiempo", opina la educadora argentina Berta Braslavsky, que a los 93 años es una eminencia en temas educativos. Además señala que para hacer de los deberes una herramienta eficaz de aprendizaje, hay que "respetar el tiempo libre del niño para el juego, el deporte, la interrelación con sus padres y hermanos, y para que pueda desplegar su creatividad y no sólo estar concentrado en lo académico"
La polémica se ha ahondado con el Acuerdo no 239 mediante el cual la Ministra de Educación del Ecuador, Consuelo Yánez, dispone “responsabilizar a los centros educativos la realización de tareas dirigidas para reforzar el conocimiento”.
Además, la crítica se dirige al contenido mismo de la tarea, para muchos no hay objeto que él o la estudiante repita doscientas veces la escritura de una frase o de una palabra o que tenga que entregar cincuenta ejercicios matemáticos al término de un período, cuando estos son la repetición mecánica de un problema que no compromete la reflexión ni la creatividad del/la estudiante; pero en otras se critica por la exigencia de materiales costosos o de trabajos que no están al alcance de los estudiantes, todo lo cual demuestra que si el contenido de la tarea no es adecuado puede generar efectos contrarios a los esperados y que en nuestro sistema no existen parámetros para regular la intensidad ni la duración de los ejercicios que los y las estudiantes deben realizar fuera del plantel.
Las tareas escolares son un recurso para asegurar los conocimientos y el desarrollo de ciertas acciones procedimentales que por el tiempo no avanzan a completarse en el aula, de modo que los estudiantes pueden consultar y/o experimentar y reflexionar fuera del aula. Por lo tanto, las tareas escolares, suponen una buena oportunidad para que el o la estudiante desarrolle y potencie su autonomía y trabajo independientemente de la presencia o no del maestro, lo cual le ayudará a desarrollar hábitos de orden, constancia y responsabilidad, de hecho ayuda a los y las estudiantes a cultivar las aptitudes de estudio que les serán de valor incluso después de terminar sus estudios académicos, les enseña que el aprendizaje no sólo ocurre en el aula sino en cualquier parte, es decir contribuye a la autoafirmación de su personalidad.
Las tareas escolares nos permiten además, evaluar la confiabilidad y validez de los métodos de enseñanza y especialmente los de aprendizaje, a fin de, en un tiempo inmediato ajustarlos a las necesidades de los y las estudiantes.
Las tareas escolares deben cumplir con ciertas características para que ayudar a la formación:
Debe ser clara y precisa,  a fin de que el estudiante ni el maestro malgasten su tiempo en actividades improductivas: el o la estudiante debe entender suficientemente el trabajo a realizar, los objetivos que se persiguen con dicho trabajo y los beneficios que obtendrá en su formación.
Debe ser interesante y despertar una actitud favorable hacia ese tipo de actividad. El maestro debe motivar el cumplimiento de la tarea hacia el crecimiento personal y no hacia las notas (amenazas).
El grado de dificultad dependerá del conocimiento que el estudiante tenga del tema y la inclusión de nuevos elementos que deben ser trabajados aplicando las reglas o los principios conocidos. Si la tarea no ayuda a vencer dificultades no tiene un valor pedagógico claro.
Deben tomar en cuenta las diferencias individuales, capacidades e intereses de los estudiantes. Una tarea común, es decir, para todos los estudiantes, debe asignarse para reforzar ciertos principios o teorías fundamentales que son la base del conocimiento general de un área científica; en cambio, la mayor parte de tareas deben ser individualizadas para atender las diferencias individuales de los o las estudiantes.
La frecuencia de las tareas escolares depende del número de horas clase y de cuánto se quiere desarrollar la responsabilidad de los estudiantes. Para que una tarea escolar tenga valor formativo no debe ser muy larga, ni muy corta, aunque su duración depende de muchos factores, algunos pedagogos recomiendan que un período mínimo es de 30 minutos y el máximo de 2 horas, según el año escolar al que asistan los estudiantes.
Las tareas escolares deben calificarse inmediatamente, con el fin de que el estudiante conozca los aciertos y errores cometidos,  para clarificar conceptos y criterios y resolver conjuntamente las dificultades encontradas. Es muy desalentador para el o la estudiante que su tarea no sea corregida, en estos casos se pierde el interés por el trabajo, al no encontrar una confirmación inmediata la tarea pierde su objetivo y se produce un sentimiento de desconfianza que no es superado fácilmente.
Uno de los problemas más difíciles es la calificación de las tareas, aún si son comunes, porque tienen un alto riesgo de copia, esto puede superarse de dos formas, una asignando actividades individuales, corrigiendo las tareas en clase y ejecutando ejercicios similares para apreciar si el o la estudiante venció o no tal dificultad.
Toda tarea debe tener un peso evaluativo que debe ser directamente proporcional a su grado de dificultad, a su duración y a su contribución a la promoción y  desarrollo de capacidades y actitudes básicas orientadas hacia la creatividad y la innovación en los ámbitos integrales. No debe haber tareas sin calificación, ni debe ponderarse exageradamente su resultado.
En todo caso, se deberá tomar en cuenta que las tareas escolares reflejen la naturaleza y calidad de las indicaciones dadas y objetivos planteados; que muestran la calidad de los trabajos; si permiten hacer refuerzos y/o potenciar los aprendizajes (correcciones);  si evidencian el nivel y la calidad de los aprendizajes propuestos por el docente; y, si constituyen indicadores del desempeño del o la estudiantes.
En los trabajos de grupo, debe tenerse tres consideraciones básicas: una parte determinada debe ser resuelta por cada miembro del grupo que la ayudará a desarrollar sus propias experticias; otra parte común a todo el grupo a fin de que puedan conjugar las capacidades individuales con las de los demás; y finalmente, las conclusiones deben ser trabajadas por todos los estudiantes del grupo.
En síntesis: no puede eliminarse de un sistema educativo el uso de la tarea escolar, peor hacerlo por decreto, estas prácticas no se eliminan por órdenes ministeriales. No puede lanzarse un decreto de esta naturaleza sin el correspondiente debate. No se puede legislar sin un proceso previo de investigación de lo que acontece en la realidad nacional. Pero si se deben tomar precauciones para que las tareas escolares no se asignen con criterios antipedagógicos o ajenos a los intereses superiores del estudiante.


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